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Viernes, 16 de octubre

Salud familiar

Cuatro de cada diez cuidadores familiares sufren una sobrecarga intensa al atender a sus hijos y padres mayores

El fenómeno de la generación sándwich se profundiza en el país ante la falta de redes de apoyo. Los datos de un relevamiento reciente advierten sobre el impacto directo en la salud mental y la vida laboral de quienes concentran estas responsabilidades.

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Imagen ilustrativaBuenos Aires - Subte - Interior coche línea B 1938. Foto: Unknown authorUnknown author · Public domain · Wikimedia Commons
En corto
  • Un estudio de la Universidad Austral detectó que el 40% de los cuidadores familiares vive niveles elevados de agotamiento.
  • La doble demanda ocurre al gestionar el cuidado de hijos y padres ancianos simultáneamente.
  • El informe subraya la urgencia de mejorar los sistemas de apoyo y las políticas de conciliación laboral.

Qué pasó

Una investigación reciente realizada por la Universidad Austral reveló que cuatro de cada diez personas encargadas de cuidar a un familiar experimentan una sobrecarga intensa. El estudio identifica que esta situación afecta a quienes se encuentran en la llamada generación sándwich, un grupo que debe responder de manera simultánea a las necesidades de sus hijos y de sus padres adultos mayores, asumiendo tareas de asistencia de forma continua y prolongada en el tiempo.

La problemática se agudiza por cambios demográficos donde la esperanza de vida ha superado los 80 años, lo que implica que los adultos de mediana edad deben destinar mayor cantidad de recursos, tiempo y energía a sus mayores. A esto se le suma que, en muchos casos, los hijos retrasan su independencia, lo que extiende la etapa de crianza y traslapa los cuidados necesarios para ambos extremos generacionales bajo el mismo techo o esquema organizativo.

Por qué importa

Esta realidad expone una crisis de organización social donde las redes extensas se han reducido. Al concentrarse la tarea en pocas personas, se generan situaciones de agotamiento silencioso que comprometen el desarrollo personal, los descansos y la carrera profesional de los cuidadores. El informe subraya que una verdadera cultura del cuidado debería trascender la carga individual y fomentar mecanismos comunitarios que logren distribuir y sostener estas tareas de manera equitativa.

Cómo te impacta

Si actualmente equilibrás las responsabilidades de crianza con el cuidado de tus padres, es probable que experimentes una presión constante sobre tu tiempo y finanzas. Esta sobrecarga suele traducirse en una merma de tu salud mental y en dificultades para sostener tu productividad laboral. La falta de dispositivos de apoyo externo te obliga a cubrir el 100% de la demanda, lo que agota tus recursos personales y limita tus momentos de descanso necesarios.

El desarrollo

El informe resalta que, pese al agotamiento, la mayoría de los cuidadores encuentra aspectos positivos en su labor cotidiana. El cariño mutuo fue señalado por el 75,7% de los consultados, el tiempo compartido por el 61,9% y los avances logrados en la persona cuidada fueron valorados por el 51%. Solo un porcentaje mínimo, del 4,3%, indicó no encontrar ninguna gratificación personal en su tarea, lo que refuerza la necesidad de integrar la dimensión emocional con la logística.

Históricamente, los datos indican que estas tareas recaen mayoritariamente sobre las mujeres. Estadísticas del INDEC muestran que cerca del 91,6% de ellas realiza trabajo doméstico o de cuidado, mientras que en los varones la cifra llega al 73,9%. Esta desigualdad estructural en la distribución del trabajo no remunerado intensifica la vulnerabilidad de las mujeres al enfrentar la doble demanda, agravando las brechas de género que persisten en la organización social y familiar del país.

Ante este panorama, la investigación sugiere priorizar medidas de política pública destinadas a reducir las brechas de acceso a herramientas de conciliación laboral. El desafío es avanzar hacia dispositivos de apoyo que permitan aliviar la presión sobre los cuidadores principales, transformando la gestión privada del cuidado en una responsabilidad compartida. Esto permitiría mejorar las condiciones de vida de los adultos mayores y los menores, brindando alivio a quienes hoy sostienen la estructura familiar.

  • Reconocimiento de la doble dimensión: costo y valor emocional.
  • Implementación de mejores dispositivos de apoyo comunitario.
  • Reducción de diferencias en el acceso a conciliación laboral.
  • Equiparación de tareas entre los miembros del núcleo familiar.
NEV

Redacción Negocios en Vivo · Equipo editorial

Cubrimos economía, negocios y política con foco en la decisión concreta que tiene que tomar una empresa esta semana.