- Un hombre fue condenado a cuatro años y medio de cárcel por instigar al suicidio a su expareja.
- El caso ocurrió tras una transmisión en vivo por TikTok que fue presenciada por 96 personas.
- La Justicia tucumana acreditó años de violencia física y psicológica previa contra la víctima.
Qué pasó
La Justicia de Tucumán dictó una condena de cuatro años y medio de prisión contra Diego Zerda, de 33 años, tras encontrarlo culpable de instigar al suicidio a su expareja, Karla Robles. El trágico episodio ocurrió en la madrugada del 24 de octubre de 2025, cuando la joven de 27 años realizó una transmisión en directo a través de la plataforma TikTok desde su domicilio en San Miguel de Tucumán.
Durante el trágico suceso, que fue presenciado en tiempo real por cerca de 96 personas, el acusado mantuvo una conexión activa en la plataforma. Según los informes judiciales, Zerda no solo estuvo presente durante los minutos previos al desenlace fatal, sino que continuó incitando a la víctima mientras ella se encontraba en un estado de vulnerabilidad extrema, ignorando los pedidos de auxilio que otros testigos intentaban canalizar hacia su entorno familiar cercano.
Por qué importa
Este fallo sienta un precedente relevante respecto al alcance de la responsabilidad penal en el entorno digital. La Justicia tucumana no trató el hecho como un evento aislado, sino como la culminación de un ciclo prolongado de violencia de género que incluyó acoso, amenazas y maltrato psicológico. El uso de redes sociales como herramientas de hostigamiento se convirtió en el eje central de la investigación que llevó a la sentencia contra el acusado.
El desarrollo
Karla Robles y Diego Zerda mantuvieron un vínculo sentimental durante cinco años, caracterizado por una dinámica de conflicto constante. Fuentes cercanas a la causa señalaron que la joven ya había sido víctima de intentos previos de autodestrucción en 2023, situación que era conocida por su entorno. La investigación se nutrió de pruebas digitales contundentes, incluyendo el registro de video de la transmisión y diversos audios con contenido amenazante enviados por el imputado al círculo íntimo de la mujer.
El proceso judicial, que ha sido seguido de cerca por la sociedad, expone la fragilidad de las interacciones virtuales cuando son utilizadas como escenario para el abuso. A pesar de que la defensa del hombre intentó desviar la atención, los magistrados consideraron suficientes las pruebas para configurar el delito de instigación al suicidio. Además de la condena, el caso generó un intenso debate sobre las responsabilidades que tienen las plataformas digitales en la moderación de contenido sensible.
La sentencia de cuatro años y medio impuesta al repartidor conocido en su entorno como 'Mocho' marca un hito en la justicia local. La confirmación de que la presencia virtual puede constituir un acto de instigación criminal modifica la forma en que los fiscales abordarán futuros casos de violencia psicológica ejercida a través de aplicaciones. La víctima había denunciado en reiteradas ocasiones a su agresor, lo que subraya la importancia de la intervención temprana en casos de violencia extrema.
Redacción Negocios en Vivo · Equipo editorial
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