- Unas 300 personas debieron ser evacuadas en Itatí debido a la crecida del río Paraná.
- El nivel del agua alcanzó los 8,24 metros, superando los parámetros habituales de seguridad.
- La asistencia estatal se despliega para atender a las familias afectadas en las zonas costeras.
Qué pasó
La localidad correntina de Itatí atraviesa una situación crítica a raíz del desborde del río Paraná. Debido a la crecida, que alcanzó los 8,24 metros, cerca de 300 personas fueron evacuadas de sus viviendas durante las últimas horas. Esta situación es una consecuencia directa del fenómeno climático de El Niño, que ha provocado un incremento significativo en el caudal de los cursos de agua en toda la región del Litoral argentino, afectando severamente a las poblaciones asentadas en las zonas ribereñas.
Las familias afectadas han tenido que abandonar sus hogares ante el avance del agua, que ya ingresó en numerosos domicilios particulares. Defensa Civil y los equipos municipales de Itatí coordinan los operativos para el traslado de los vecinos hacia centros de alojamiento temporal y casas de familiares, mientras los especialistas monitorean de cerca el comportamiento del río para determinar cómo seguirán las tareas de asistencia en los próximos días frente a la incertidumbre climática que mantiene a toda la costa en alerta.
Por qué importa
La crecida del Paraná no es un evento aislado, sino que forma parte de una tendencia ascendente que preocupa a las provincias del Litoral por los riesgos que implica para la seguridad pública y el sustento de las economías regionales. El fenómeno de El Niño incrementa la probabilidad de episodios de aguas altas durante el trimestre que va de octubre a diciembre de 2026, lo que obliga a las comunidades a estar preparadas para enfrentar inundaciones prolongadas en diversos puntos de la cuenca.
La importancia de este hecho radica en el impacto directo sobre la vida cotidiana, donde el agua no solo daña las estructuras de las casas, sino que también interrumpe las actividades laborales y el acceso a servicios básicos. Además, la persistencia de las lluvias, proyectadas entre 20 y 80 milímetros en la cuenca, complica las tareas de asistencia estatal y la logística de emergencia, extendiendo el riesgo de anegamientos hacia nuevas zonas que antes no se encontraban bajo amenaza inmediata.
Cómo te impacta
Si vivís en una zona cercana al río o tenés vínculos con las áreas afectadas, es fundamental que sigas de cerca las indicaciones de Defensa Civil y los informes meteorológicos locales. La crecida del Paraná complica el tránsito en rutas costeras y puede dificultar el normal funcionamiento de actividades productivas como la pesca, el transporte fluvial y el turismo, afectando tus ingresos si dependés de estos sectores. Mantenerte informado ayuda a prevenir riesgos innecesarios y a planificar los movimientos de tu hogar.
El desarrollo
El escenario hidrológico actual es monitoreado por especialistas que anticipan una intensificación de El Niño. Los pronósticos climáticos indican que este episodio podría ser uno de los más marcados en las últimas décadas, con consecuencias que podrían extenderse incluso hasta el año 2027. Este panorama obliga a las autoridades provinciales y nacionales a coordinar planes de contingencia más robustos, especialmente considerando la vulnerabilidad de las zonas que históricamente sufren el ingreso del agua frente a niveles elevados del Paraná.
A diferencia de lo que ocurre en Itatí, otras localidades del Litoral presentan situaciones variables. Mientras el agua avanza sobre el interior de Corrientes, en otras ciudades como Rosario el nivel del agua se mantiene en niveles inferiores, aunque las proyecciones indican una onda de crecida que llegaría a finales de octubre. El Instituto Nacional del Agua ya proyecta que la ciudad de Paraná alcanzaría niveles de evacuación hacia el 27 de octubre, un dato que preocupa a las autoridades por la posible saturación de los centros de refugio.
Para las familias ribereñas, la situación exige una adaptación rápida a los protocolos de emergencia. En muchos casos, las personas deben trasladarse a hospedajes o instalaciones cedidas, abandonando su rutina diaria para preservar su integridad física ante el riesgo de que las aguas sigan subiendo. La combinación de las proyecciones climáticas adversas y el estado del río Paraná seguirá siendo el punto central en la agenda de seguridad de las provincias del nordeste argentino en las próximas semanas de este 2026.
Redacción Negocios en Vivo · Equipo editorial
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