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Sábado, 24 de octubre

Salud y hábitos

El horario de las comidas es clave para que el cuerpo absorba los nutrientes y regule el metabolismo

Investigadores comprobaron que comer temprano permite procesar mejor la energía y reducir el riesgo de almacenar grasa. Sincronizar la ingesta con nuestros ritmos biológicos ayuda a controlar el peso y la glucosa de manera más eficiente.

Buenos Aires - A 1947 Colectivo - 7357
Imagen ilustrativaBuenos Aires - A 1947 Colectivo - 7357. Foto: Jorge Royan · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons
En corto
  • El horario en que consumimos los alimentos influye directamente en cómo nuestro organismo absorbe los nutrientes.
  • Concentrar la mayor parte de las calorías antes de las 15:00 mejora los resultados en la pérdida de peso.
  • Adelantar la cena ayuda a que el cuerpo gestione mejor la energía al estar menos predispuesto a la acumulación de grasa.

Qué pasó

Una serie de investigaciones científicas recientes puso el foco en la crononutrición, una disciplina que estudia cómo los ciclos biológicos de 24 horas, conocidos como ritmos circadianos, coordinan el procesamiento de los alimentos. El consenso actual es que el metabolismo basal y la capacidad del organismo para utilizar la glucosa no son constantes a lo largo del día, sino que fluctúan dependiendo del momento en que se realiza cada comida principal.

El funcionamiento de diversos órganos como el hígado, el páncreas, el intestino y el tejido adiposo varía según la hora del día. Mientras que la luz solar sincroniza el reloj central del cuerpo, la ingesta de alimentos actúa como un reloj periférico que regula las funciones metabólicas. Cuando el horario de las comidas se alinea con estos ciclos internos, el cuerpo responde de forma más armónica, facilitando tanto la digestión como el descanso nocturno.

Por qué importa

Entender la importancia del horario es fundamental porque la sensibilidad a la insulina disminuye significativamente a medida que se acerca la noche. Al caer el sol, el organismo se prepara para la fase de descanso, reduciendo su capacidad para procesar calorías de manera eficiente. Comer a deshoras o realizar la cena cerca del momento de dormir altera estos procesos y puede derivar en un mayor almacenamiento de tejido adiposo y problemas metabólicos a largo plazo.

La evidencia sugiere que, más allá de la cantidad de calorías consumidas, el momento de la ingesta es una variable que los especialistas consideran crítica. Aquellas personas que desplazan su última comida después de las 19:00 suelen obtener resultados menos favorables en su salud metabólica, independientemente de la dieta que sigan. La clave radica en la sincronización, aprovechando que la tolerancia a la glucosa suele ser superior durante la primera parte del período de actividad física.

Cómo te impacta

Para mejorar tus hábitos diarios sin necesidad de cambios extremos, podés intentar adelantar el horario de la cena. Si lográs que tu última comida sea unas dos horas antes de lo habitual, estarás dándole a tu cuerpo más tiempo para procesar los nutrientes antes de entrar en reposo. Esto contribuye a que el metabolismo sea más eficiente, evitando que el organismo almacene energía en forma de grasa innecesaria durante la noche.

El desarrollo

Los estudios analizados destacan que no existe una hora única para todos, ya que el impacto de los horarios debe integrarse con factores individuales como el nivel de actividad física, el uso de medicación y los turnos laborales. Sin embargo, la tendencia científica es clara respecto a la ventaja de no comer tarde. Los registros alimentarios de grandes grupos poblacionales indican que las alteraciones crónicas del ritmo circadiano mediante cenas tardías pueden afectar la salud general.

  • Priorizar el consumo calórico en las primeras horas del día.
  • Intentar finalizar la cena antes de las 19:00 para favorecer la salud metabólica.
  • Mantener una ventana de alimentación estructurada para ayudar a los relojes periféricos del hígado y páncreas.
  • Evitar picoteos fuera de hora, especialmente durante la medianoche.

La investigación continúa avanzando hacia la personalización de estas estrategias según la edad y el estilo de vida. Los expertos en crononutrición advierten que las dietas rígidas que no consideran el cuándo comemos suelen fallar al ignorar el comportamiento biológico del cuerpo. En definitiva, optimizar el horario de la ingesta no significa necesariamente reducir drásticamente la alimentación, sino organizarla de una manera que respete el funcionamiento natural de nuestras células.

NEV

Redacción Negocios en Vivo · Equipo editorial

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