- La crecida del río Paraná inundó el 40% de la localidad de Paso de la Patria.
- Un total de 400 familias tuvieron que abandonar sus viviendas por el avance del agua.
- El fenómeno impacta sobre el turismo y la economía local de las ciudades ribereñas.
Qué pasó
La localidad turística de Paso de la Patria, en la provincia de Corrientes, atraviesa una crisis hídrica severa tras el desborde del río Paraná. El avance del agua, potenciado por la rotura de un terraplén de contención, resultó en la inundación del 40% de la zona urbana. Esta situación crítica dejó a 400 familias sin hogar, quienes debieron ser trasladadas de emergencia ante el ingreso del cauce a sus domicilios particulares y comercios.
El fenómeno alcanzó niveles críticos el pasado lunes, cuando el hidrómetro local registró 7,63 metros. El agua superó la línea de la costanera, cubriendo espacios recreativos, bancos y comercios que suelen ser el eje de la actividad económica de la villa. Aunque el nivel del río ha mostrado un comportamiento estacionario en los últimos reportes, la preocupación persiste por los pronósticos meteorológicos adversos para los próximos días en la región del Litoral.
Por qué importa
Esta emergencia climática representa un golpe directo para los medios de vida de quienes dependen del turismo local en Paso de la Patria. La destrucción de infraestructura urbana y el anegamiento de áreas comerciales interrumpen el funcionamiento habitual de la economía regional. Los niveles de alerta se replican en varias localidades de Corrientes y otras provincias, afectando la logística y las actividades productivas, incluyendo la actividad ganadera que debe realizar traslados forzados de sus rodeos.
Cómo te impacta
Si vivís en la zona o dependés de los ingresos turísticos, el escenario de incertidumbre afecta tu capacidad de planificación financiera y comercial. El corte de pasos fronterizos, como el de Yacyretá, encarece la logística y los traslados. Además, la pérdida de bienes y la interrupción de las ventas en comercios obligan a una gestión urgente de ahorros para afrontar los gastos imprevistos derivados de las tareas de evacuación y la reparación de viviendas dañadas.
El desarrollo
El director de Defensa Civil, Bruno Lovinson, advirtió que la emergencia va de menos a más, con una atención especial puesta en las altas cuencas de Brasil. Los modelos técnicos prevén hasta siete días de lluvias acumuladas entre 200 y 230 milímetros, lo cual podría generar un nuevo pico de crecida. Esta situación obligó a mantener un estado de vigilancia constante sobre los niveles hidrométricos que ya superaron los parámetros de seguridad en más de diez puertos del Litoral argentino.
Los antecedentes cercanos muestran que el fenómeno de El Niño se encuentra en una fase de intensificación que, según expertos como la jefa del sector de Hidrología, María Alejandra Cristanchi, se extenderá entre octubre y febrero. Esto genera una presión constante sobre el cauce del Paraná, obligando a las autoridades a gestionar insumos básicos para asistir a las personas autoevacuadas y desplazadas mientras intentan contener los efectos de la creciente en los cascos urbanos.
La situación es heterogénea a lo largo de la cuenca. Mientras algunas estaciones muestran un comportamiento estacionario, otras como la capital provincial correntina registran valores por encima de los 7 metros, lo que activa protocolos de evacuación automática. La coordinación entre los entes de control y los municipios resulta clave para mitigar las consecuencias, aunque la magnitud del evento sigue superando la capacidad de respuesta instalada en varias de las localidades más castigadas por el agua.
Redacción Negocios en Vivo · Equipo editorial
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