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Viernes, 16 de octubre

Emergencia climática

El Niño fuerza la evacuación de 30.000 cabezas de ganado en el Litoral

La crecida de los ríos Paraná y Uruguay genera una situación crítica en las islas entrerrianas. Los productores rurales aceleran los traslados ante el avance del agua, mientras crece la preocupación por los costos logísticos y su impacto directo en el precio de los alimentos.

Vacas pastando en una zona anegada por el agua cerca de un río.
Crecida críticaLa crecida de los ríos en la zona del Litoral afecta la actividad ganadera y obliga a traslados preventivos de hacienda. Foto: Gisela Curioni · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
En corto
  • La crecida de los ríos Paraná y Uruguay obliga a evacuar 30.000 vacunos.
  • El fenómeno El Niño provoca inundaciones que comprometen campos en Entre Ríos.
  • La urgencia climática amenaza la cadena de suministros y presiona sobre los precios.

Qué pasó

El fenómeno climático conocido como El Niño está golpeando con fuerza al Litoral argentino, provocando una crecida inusualmente rápida y persistente de los ríos Paraná y Uruguay. Esta situación ha dejado bajo el agua grandes extensiones de territorio en las zonas de islas, obligando a los productores rurales de Entre Ríos a iniciar operativos de emergencia para poner a salvo a su hacienda ante el avance del caudaloso río.

En las últimas horas, la cifra de animales que deben ser trasladados alcanzó las 30.000 cabezas de ganado, lo que representa una logística compleja y costosa. Los ganaderos de la región se ven obligados a buscar terrenos elevados donde los animales puedan permanecer a salvo hasta que las aguas bajen, mientras observan con incertidumbre cómo los campos se vuelven inaccesibles debido a la saturación de los suelos y los desbordes fluviales.

Por qué importa

La emergencia en el Litoral trasciende el problema de los productores locales. Cuando una cantidad tan significativa de ganado debe ser movilizada bajo presión, los costos de transporte, alimentación y sanidad se disparan. Este esfuerzo extraordinario se traslada tarde o temprano a la cadena de suministro, afectando el precio final que vos pagás cuando vas a la carnicería o haces las compras de la semana para tu hogar.

Además, la interrupción del ciclo productivo normal en las islas genera una escasez temporal de oferta y desequilibrios en el mercado interno. Al verse forzados a vender hacienda antes de tiempo o enfrentar gastos imprevistos, los productores pierden rentabilidad, mientras que los consumidores finales perciben una mayor volatilidad en los valores de los alimentos básicos. La emergencia climática altera el ritmo normal de la economía regional y local.

Cómo te impacta

Para vos, esto se traduce en una mayor presión sobre el bolsillo al momento de comprar carne, ya que cualquier problema en la producción termina filtrándose en los precios de los supermercados. La inestabilidad climática no solo afecta a quienes trabajan en el campo, sino que influye en los costos de los servicios básicos y en la capacidad de ahorro de las familias, al reducir el poder de compra real ante eventuales aumentos en alimentos.

El desarrollo

Históricamente, las crecidas en la cuenca del Paraná han sido una amenaza latente para la actividad ganadera, pero este año la intensidad de El Niño ha acelerado los tiempos de respuesta. Las autoridades locales han advertido que la situación requiere un monitoreo constante, dado que los pronósticos meteorológicos sugieren que las precipitaciones continuarán afectando la región, complicando los caminos rurales y dificultando aún más las maniobras de evacuación de los rodeos en las islas.

Los productores están trabajando contrarreloj, ya que cada hora cuenta para evitar pérdidas mayores en un sector que ya viene lidiando con diversas dificultades económicas. La falta de infraestructura adecuada en zonas críticas se vuelve más evidente ante estos eventos extremos, dejando a las familias rurales en una situación de vulnerabilidad extrema mientras intentan proteger su capital de trabajo. La solidaridad entre vecinos se ha vuelto la principal herramienta para mitigar el impacto de las aguas.

  • Monitorear los avisos oficiales de Defensa Civil.
  • Asegurar los insumos necesarios para la alimentación del ganado.
  • Coordinar el traslado de hacienda con antelación a los picos de crecida.

A medida que el fenómeno avanza, el impacto en la economía regional se vuelve más difícil de contener, afectando a múltiples eslabones de la cadena agroalimentaria. Será fundamental observar qué medidas de asistencia se implementan desde el Gobierno para sostener a los productores damnificados. Por ahora, el foco sigue puesto en la evacuación segura y en la contención de los daños materiales, en un contexto donde el clima sigue siendo el factor determinante para la estabilidad local.

NEV

Redacción Negocios en Vivo · Equipo editorial

Cubrimos economía, negocios y política con foco en la decisión concreta que tiene que tomar una empresa esta semana.