- La Justicia de la Ciudad confirmó una indemnización de 15,2 millones de pesos a una paciente por mala praxis en cirugías estéticas.
- El monto incluye reparaciones por daño moral, incapacidad psicológica y costos de un tratamiento posterior para la afectada.
- El tribunal determinó que la medicina estética exige mayor rigor profesional al no tratar una enfermedad de base.
Qué pasó
La Cámara Civil de la Ciudad de Buenos Aires ratificó una sentencia que obliga a un cirujano y a la clínica donde prestaba servicios a indemnizar a una paciente de 31 años. La mujer había recurrido a la Justicia tras someterse a tres cirugías estéticas que derivaron en resultados desfavorables. En su demanda, sostuvo que la técnica aplicada fue deficiente y que los controles posteriores fueron insuficientes para abordar las complicaciones surgidas.
El tribunal consideró probado que las cicatrices presentes en la paciente excedían lo esperable para el tipo de intervención realizada, en este caso una abdominoplastia. Si bien los jueces desestimaron la responsabilidad por otros aspectos específicos del procedimiento, confirmaron la condena económica debido a la falta de rigor en la práctica y las secuelas que afectaron la calidad de vida de la mujer, quien manifestó dificultades para retomar su rutina habitual.
Por qué importa
Este fallo sienta un precedente relevante respecto a la responsabilidad profesional en el ámbito estético. Las juezas que intervinieron destacaron un criterio fundamental: la conducta de los médicos debe evaluarse con mayor severidad cuando se trata de cirugías electivas, es decir, aquellas que no tienen como fin curar una enfermedad. Al no mediar una urgencia médica, el estándar de cuidado exigible al profesional y al centro de salud es sensiblemente más elevado.
La sentencia también cuestionó el consentimiento informado y la gestión de la historia clínica. La falta de transparencia o la insuficiencia en los registros médicos durante el proceso son elementos que juegan en contra de los profesionales en caso de litigio. Esto subraya la importancia del cumplimiento de las normas administrativas y sanitarias, más allá de la pericia quirúrgica misma, como garantía básica de protección para los pacientes ante cualquier evento adverso posterior.
Cómo te impacta
Si pensás realizarte una intervención estética, este fallo refuerza tu derecho a exigir información clara y detallada antes de aceptar cualquier procedimiento. El consentimiento informado no es un simple trámite, sino tu respaldo legal donde debe explicarse qué puede salir mal. En caso de sufrir complicaciones, conservá siempre toda la documentación, facturas y registros de las consultas, ya que serán tus herramientas fundamentales para reclamar ante una posible mala praxis.
El desarrollo
La estructura del resarcimiento económico contempla diferentes aspectos del perjuicio padecido por la demandante. De los 15,2 millones de pesos fijados, 4 millones fueron asignados específicamente por la incapacidad psicológica resultante, mientras que 1,2 millones se destinaron a costear un tratamiento de salud mental necesario. El grueso de la cifra, unos 10 millones de pesos, corresponde al daño moral, compensando el impacto negativo en la vida cotidiana que la paciente describió durante el litigio.
La conflictividad judicial en torno a las operaciones estéticas es un fenómeno creciente. No obstante, los resultados en los tribunales varían según la capacidad de los pacientes para probar la relación de causalidad entre el daño y la mala praxis. En otros expedientes recientes, la Justicia rechazó reclamos cuando no se pudo demostrar que la complicación fuera producto directo de la negligencia del médico, diferenciando así los riesgos propios de cada cirugía de los errores evitables.
- Verificar que el profesional esté debidamente matriculado en su especialidad.
- Solicitar el consentimiento informado y leerlo con atención antes de firmar.
- Exigir una copia de la historia clínica después de cualquier intervención.
- Ante resultados insatisfactorios, consultar con otros especialistas para evaluar el origen del daño.
Es vital notar que la Justicia analiza cada caso con extrema cautela técnica. La pericia médica es, habitualmente, la prueba reina en estos procesos. Si el perito concluye que la atención se ajustó a las técnicas adecuadas y que las complicaciones son inherentes a la práctica, el reclamo suele desestimarse. Por ello, la recopilación de pruebas, desde fotografías hasta informes médicos de otros profesionales, resulta clave para avanzar con éxito en cualquier demanda por mala praxis.
Redacción Negocios en Vivo · Equipo editorial
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