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Viernes, 6 de noviembre

Salud digital

Tu capacidad de atención se redujo de dos minutos y medio a 40 segundos en dos décadas

El bombardeo constante de notificaciones y el uso intensivo de dispositivos modificaron nuestra forma de trabajar. Las investigaciones demuestran que el hábito de la multitarea agota el cerebro y disminuye significativamente la productividad en las tareas diarias.

Obelisco de Buenos Aires (2), AA 2014
Imagen ilustrativaObelisco de Buenos Aires (2), AA 2014. Foto: Green Mostaza · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons
En corto
  • La concentración promedio bajó de 150 a 40 segundos desde 2003.
  • El uso constante de pantallas y notificaciones impulsa este fenómeno.
  • La fatiga cognitiva reduce la eficiencia en un 40% al alternar tareas.

Qué pasó

La capacidad de atención humana sufrió un retroceso sin precedentes en la historia reciente, según las observaciones realizadas por expertos en comportamiento digital. En el año 2003, los individuos lograban sostener su concentración en una misma tarea durante cerca de dos minutos y medio antes de distraerse. Sin embargo, dos décadas después, ese promedio se desplomó a solo 40 segundos, transformando radicalmente la manera en la que procesamos información en nuestro día a día actual.

Este fenómeno fue documentado por Gloria Mark, profesora e investigadora en neurociencia cognitiva, quien utilizó programas informáticos para registrar con precisión el tiempo que los usuarios dedican a cada actividad antes de cambiar de foco. El monitoreo directo en entornos de oficina y el análisis del comportamiento frente a las pantallas confirmaron una tendencia al abandono rápido de las labores prolongadas, impulsado principalmente por la multiplicación de notificaciones y la omnipresencia de los dispositivos digitales portátiles.

Por qué importa

La dificultad creciente para completar tareas extensas sin interrupciones no es solo un descuido, sino un factor que potencia la fatiga cognitiva generalizada. Cuando intentamos realizar múltiples actividades de manera simultánea, nuestro cerebro no está procesando todo al mismo tiempo, sino que ejecuta una sucesión de cambios rápidos de enfoque. Este proceso exige un gasto energético mental considerable, lo que termina por deteriorar la capacidad de análisis profundo y aumenta la propensión al error en actividades comunes.

Este cambio en el comportamiento nos deja en una situación donde mantener la atención sostenida se vuelve un desafío cada vez más grande. La desconexión es, paradójicamente, lo que más nos falta, ya que el diseño actual de las herramientas digitales privilegia la interrupción constante. Entender esta limitación biológica es fundamental para quienes intentan organizar su jornada, ya que ignorar estos tiempos de concentración abre la puerta al agotamiento mental y a una bajada en la productividad.

El desarrollo

Para enfrentar este escenario, la especialista sugiere que la clave radica en reconocer los ciclos personales de alerta y fatiga. Cada individuo posee un cronotipo distinto que define cuándo es más apto para realizar tareas de alta demanda cognitiva o cuándo debe optar por actividades más mecánicas. Adaptar los pendientes a estos ritmos propios puede mitigar parte del estrés que genera el entorno digital actual, evitando que la multitarea se convierta en una práctica obligatoria durante todo el día laboral.

La especialista Gloria Mark recomienda adaptar las tareas más exigentes a los ciclos personales de alerta y fatiga, conocidos como cronotipo.

Gloria Mark, profesora e investigadora en neurociencia cognitiva

El impacto de la tecnología sobre la atención no solo se observa en el plano individual, sino que afecta las dinámicas sociales y laborales. A medida que las plataformas digitales se vuelven más complejas, la necesidad de un enfoque prolongado suele entrar en conflicto con la arquitectura de estas herramientas, diseñadas para captar la atención de forma breve pero constante. Esto crea un ciclo donde el usuario termina fatigado al final de la jornada tras haber alternado decenas de veces entre distintas aplicaciones.

  • Identificar los momentos del día donde el nivel de alerta personal es más alto.
  • Programar las tareas que requieren mayor complejidad cognitiva en los periodos de mejor rendimiento.
  • Reducir las notificaciones innecesarias que fragmentan el tiempo de trabajo.
  • Evitar la transición abrupta entre tareas para disminuir el esfuerzo mental acumulado.

A largo plazo, la capacidad de recuperar espacios de trabajo sin distracciones dependerá tanto de una mejor regulación de nuestros hábitos digitales como de un entorno que entienda los límites del cerebro humano. Si bien la tecnología facilita el acceso a la información, el costo oculto de la multitarea sugiere que la calidad de lo que hacemos es superior a la cantidad de tareas que podemos abrir al mismo tiempo. Priorizar la profundidad sobre la inmediatez resulta esencial actualmente.

NEV

Redacción Negocios en Vivo · Equipo editorial

Cubrimos economía, negocios y política con foco en la decisión concreta que tiene que tomar una empresa esta semana.