- La inteligencia artificial tiene el potencial de sumar 17.714 millones de dólares al PBI argentino para 2030.
- El impacto económico real dependerá de la velocidad con la que las empresas locales adopten esta tecnología.
- El avance tecnológico podría alterar el mercado laboral, aumentando el riesgo en ocupaciones cognitivas y administrativas.
Qué pasó
La inteligencia artificial se perfila como un motor de crecimiento para la Argentina en el mediano plazo. De acuerdo con un reciente estudio realizado por la Universidad de San Andrés, esta tecnología podría generar un impacto económico de 17.714 millones de dólares hacia el año 2030. Esta cifra, que representa aproximadamente el 2,13% del Producto Bruto Interno proyectado para ese momento, surge de combinar el gasto en servicios digitales con el efecto multiplicador sobre la productividad de las empresas.
Para alcanzar este escenario, el modelo estadístico plantea una condición clave: el país debe acelerar la adopción de estas herramientas en el sector privado. El objetivo es elevar el nivel de integración tecnológica del 11,2% actual al 16,5% para finales de la década. Actualmente, la inteligencia artificial ya aporta unos 4.316 millones de dólares a la economía local, lo que equivale a cerca del 0,6% del PBI, demostrando que el proceso de digitalización ya está en marcha.
Por qué importa
La relevancia de estos datos radica en la transformación estructural que enfrenta el mercado de trabajo. A diferencia de otras revoluciones industriales, la inteligencia artificial impacta directamente en las llamadas ocupaciones cognitivas, es decir, aquellas que requieren análisis, gestión y procesamiento de información. Estos empleos, que representan una porción significativa del mercado formal argentino, se encuentran ahora ante un cambio de paradigma que redefine tanto las funciones cotidianas como las escalas de remuneración esperadas.
Si no se toman medidas que acompañen este avance, los analistas advierten sobre la posibilidad de una fragmentación laboral. Mientras que el capital podría verse beneficiado por una mayor productividad, los salarios en sectores técnicos y administrativos corren el riesgo de quedar rezagados respecto a un escenario sin IA. El desafío no es solo la adopción tecnológica, sino cómo el sistema económico redistribuye las ganancias de productividad para evitar una mayor desigualdad entre los trabajadores del país.
Cómo te impacta
Para vos, este cambio significa que las habilidades más valoradas en tu puesto de trabajo empezarán a transformarse gradualmente. Si te desempeñás en tareas administrativas, de gestión o de análisis, es probable que tu día a día incluya el uso de herramientas inteligentes que automaticen tareas rutinarias. Si bien esto puede hacerte más productivo, también implica una mayor necesidad de capacitación constante para no quedar desfasado frente a las nuevas exigencias de las empresas que ya están invirtiendo en esta tecnología.
El desarrollo
Diversos informes, incluyendo simulaciones realizadas por firmas como Colossus Lab, han explorado el impacto de estos escenarios hacia 2030. En un contexto de difusión extrema de la tecnología, donde la adopción alcanza a la mitad de las empresas, se estima que el PBI podría crecer significativamente, aunque con tensiones en el empleo formal. En este escenario, la tasa de desocupación podría subir al 11,6%, superando el nivel histórico local, debido a la velocidad de la transición tecnológica y la dificultad de reconversión de los puestos laborales.
El estudio también destaca una particularidad local: la Argentina depende en gran medida de propiedad intelectual extranjera, pagando por su uso casi seis veces más de lo que recibe por exportaciones de tecnología propia. Esta dependencia presiona sobre el ingreso nacional disponible. Ante este panorama, los expertos sugieren que la clave no es frenar la adopción, sino diseñar estrategias que fomenten el desarrollo de capacidad local para integrar estas herramientas de manera que sean inclusivas y no profundicen brechas existentes.
La evolución del mercado laboral estará marcada por la capacidad de los trabajadores para adaptarse a un modelo de co-pilotos, donde el humano coordina sistemas complejos mediante inteligencia artificial. Los informes sugieren que, si bien muchas ocupaciones tradicionales desaparecerán, surgirán nuevas posiciones ligadas a la gestión y supervisión de agentes tecnológicos. La velocidad de este cambio será el factor determinante para que el impacto económico se traduzca en una mejora real para la calidad de vida y el bolsillo de los ciudadanos.
Redacción Negocios en Vivo · Equipo editorial
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