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Viernes, 16 de octubre

Empleo y alimentación

El 15% de los asalariados sufre inseguridad alimentaria por la caída de sus ingresos

Un estudio de la UCA advierte que la precarización laboral y la pérdida del poder adquisitivo afectan la alimentación diaria. La falta de empleo formal y los bajos salarios obligan a muchos trabajadores a sacrificar la calidad o la cantidad de sus comidas.

Subte metro in Buenos Aires, Argentina
Imagen ilustrativaSubte metro in Buenos Aires, Argentina. Foto: Tim Adams from San Francisco · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons
En corto
  • Un informe de la UCA reveló que el 15% de los trabajadores asalariados enfrenta situaciones de inseguridad alimentaria.
  • La precarización laboral, el estancamiento de la productividad y el deterioro de los salarios reales son las causas principales.
  • El impacto se traduce en el acceso limitado a una alimentación adecuada y en cambios forzados en la dieta diaria.

Qué pasó

El Observatorio de la Deuda Social Argentina, perteneciente a la Universidad Católica Argentina (UCA), dio a conocer un informe que detalla el preocupante estado de la alimentación entre los trabajadores argentinos. El dato central indica que el 15% de los asalariados atraviesa actualmente una situación de inseguridad alimentaria, una condición que se encuentra íntimamente vinculada a la inestabilidad laboral y al constante debilitamiento de los ingresos reales que perciben las familias.

La investigación profundiza en cómo la dinámica del mercado laboral afecta el plato de comida de los argentinos. Según el reporte, se observa una clara fragmentación de las relaciones de trabajo, donde una porción creciente de empleados queda por fuera de los esquemas de protección tradicionales. Este escenario, que incluye un aumento en las modalidades de monotributo y autoempleo, limita las posibilidades de acceder a condiciones salariales que permitan cubrir las necesidades básicas de manera satisfactoria.

Por qué importa

El estudio resulta crucial porque demuestra que el empleo por sí solo ha dejado de ser, en muchos casos, un garante absoluto contra el hambre. La falta de avance en la productividad global de la economía argentina, estancada prácticamente desde 2010, actúa como un techo que impide una mejora real en la calidad de vida. Este panorama sugiere que, sin una recomposición productiva y una mayor formalización, las condiciones de vulnerabilidad alimentaria persistirán en el futuro cercano.

Además, existe un impacto directo en la comensalidad dentro del entorno laboral. Muchos trabajadores han debido modificar sus hábitos alimenticios, optando por productos de menor valor nutricional simplemente por una cuestión presupuestaria. La realidad expone que, frente a la restricción de recursos, el recorte en la calidad o en la frecuencia de las comidas diarias se convierte en el mecanismo de ajuste más inmediato y peligroso para la salud de una gran parte de la población trabajadora.

Cómo te impacta

Esta situación se traduce en que tu sueldo, incluso si tenés un empleo registrado, no te alcanza para mantener la calidad de tu alimentación habitual. Si sentís que cada vez tenés que elegir productos más económicos, de menor calidad o reducir porciones para llegar a fin de mes, estás viviendo las consecuencias directas de este deterioro. Es un escenario que afecta directamente tu bolsillo y tu salud al momento de resolver tu comida diaria durante la jornada laboral.

El desarrollo

El informe de la UCA subraya que los movimientos entre distintos tipos de empleo se han vuelto regresivos. Entre las personas desocupadas, se registró un crecimiento del 5,4% en la transición hacia formas de autoempleo de tipo microinformal, mientras que la posibilidad de insertarse en empleos privados formales disminuyó un 3,2%. Esta tendencia profundiza la brecha entre quienes logran sostener una estabilidad y quienes quedan atrapados en esquemas con menores protecciones y salarios menos previsibles.

Los especialistas advierten que la estructura del mercado laboral argentino muestra pocas señales de mejora en el corto plazo. Al estancamiento en la productividad se le suma una creciente brecha entre los ingresos percibidos y el costo de la canasta básica alimentaria. Esto genera que incluso los trabajadores que cuentan con un puesto de trabajo deban enfrentarse diariamente a la disyuntiva de sacrificar nutrientes esenciales o reducir la cantidad de alimento consumido durante la jornada, afectando su bienestar general.

Por último, el estudio destaca un aspecto poco explorado pero relevante: la soledad durante la alimentación laboral y la mala elección de nutrientes. El contexto económico fuerza a que, además de la precariedad en el empleo, se pierda el espacio de calidad que implica comer adecuadamente. La combinación de estos factores sociales y económicos configura una situación de riesgo alimentario que, según los datos relevados, alcanza a un sector significativo de la fuerza laboral argentina en este año 2026.

NEV

Redacción Negocios en Vivo · Equipo editorial

Cubrimos economía, negocios y política con foco en la decisión concreta que tiene que tomar una empresa esta semana.