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Lunes, 26 de octubre

Pobreza y consumo

La UCA registró que la pobreza alcanzó el 49,9% y golpeó con fuerza el acceso a medicamentos

El informe correspondiente al tercer trimestre de 2024 advierte sobre un deterioro en las condiciones de vida de las familias. Uno de cada tres hogares se vio obligado a recortar gastos esenciales, incluyendo servicios básicos y salud, frente a la difícil situación económica del periodo.

personas esperando para ser atendidas en el mostrador de una farmacia
La escenaLa inflación y la pérdida de poder adquisitivo dificultan que las familias puedan acceder a los tratamientos de salud básicos. Foto: Jaluj · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
En corto
  • La pobreza escaló al 49,9% durante el tercer trimestre de 2024 según datos de la UCA.
  • El 33% de los hogares debió restringir el presupuesto destinado a servicios básicos y remedios.
  • Este contexto agrava la inseguridad alimentaria y la dificultad para cubrir necesidades estructurales de salud.

Qué pasó

El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA) dio a conocer un informe sobre la situación socioeconómica del país durante el tercer trimestre de 2024. Los datos revelan un escenario preocupante, con un índice de pobreza que alcanzó al 49,9% de la población. Este indicador refleja las dificultades que atravesaron millones de familias argentinas para sostener su nivel de vida frente al contexto inflacionario y la recesión vigente en aquel momento del año.

Además de la magnitud de la pobreza, el relevamiento puso el foco en la capacidad de respuesta de los hogares ante las urgencias. El estudio detalló que uno de cada tres hogares tuvo que aplicar recortes severos en gastos destinados a servicios públicos y medicamentos. Esta medida de austeridad forzada da cuenta de un proceso donde el aumento diferencial de los servicios públicos incrementó el peso de los gastos fijos, limitando drásticamente el dinero disponible para las necesidades variables de las familias.

Por qué importa

Este informe es fundamental porque permite comprender que la crisis económica no se mide solo en términos de ingresos monetarios, sino en el deterioro de la calidad de vida cotidiana. Cuando una familia debe elegir entre pagar la boleta de un servicio básico o comprar un fármaco necesario, la situación trasciende la estadística y se convierte en una privación estructural. Esto marca una ruptura en el bienestar que puede tener consecuencias sanitarias y sociales a largo plazo para toda la población.

El dato de la pobreza al 49,9% pone en perspectiva cómo las políticas de ajuste impactan en el día a día. Aunque en algunos sectores se celebró el equilibrio de las cuentas públicas, la realidad de los barrios mostró una cara muy distinta. La imposibilidad de acceder a salud básica o de reparar la vivienda, sumada al crecimiento de la pobreza multidimensional, indica que el esfuerzo de estabilización tuvo un costo social muy alto que recayó directamente sobre los sectores más vulnerables del país.

Cómo te impacta

Si sentiste que tu salario rendía menos en el supermercado o en la farmacia durante 2024, los datos de la UCA explican que no fue una percepción aislada, sino una tendencia generalizada. El aumento en las facturas de luz y gas, sumado a la suba en los medicamentos, te obligó probablemente a postergar compras o a ajustar el consumo de alimentos. Esa dificultad para llegar a fin de mes es la consecuencia directa de una economía donde los precios esenciales crecieron más que el poder adquisitivo de tu bolsillo.

El desarrollo

El análisis de la UCA destaca que el aumento diferencial de los servicios públicos ha incrementado el peso de los gastos fijos por sobre los gastos variables de los hogares argentinos. Esta situación generó un efecto en cadena: el incremento de las tarifas y la presión sobre los costos de salud redujeron el margen de maniobra de las familias. De esta manera, aun si los ingresos nominales se mantuvieron estables, la capacidad real de consumo cayó, acentuando la pobreza multidimensional que subió hasta el 41,6% en el periodo analizado.

A pesar de que el gobierno destacó el logro del déficit cero, el informe resalta que estas cifras son contradictorias con la recuperación de los niveles de consumo. Las privaciones estructurales se han consolidado; además de la falta de acceso a salud y medicamentos, se observa un aumento en el impago de deudas y dificultades para cubrir reparaciones mínimas en los hogares. El estudio remarca que la inseguridad alimentaria sigue siendo un factor determinante que persiste y afecta la salud integral de los ciudadanos.

La metodología empleada por la UCA para este periodo también es clave para entender la magnitud de la crisis. Al no haberse actualizado las canastas de consumo con la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) más reciente, el peso de ciertos servicios básicos podría estar subrepresentado. Si se corrigieran estas variables conforme a la realidad actual del encarecimiento de servicios, el impacto sobre la pobreza sería todavía mayor. La brecha entre el bienestar oficial y el subjetivo es, hoy, una constante.

Finalmente, el informe señala que la crisis ha dejado una huella profunda en el bienestar psicológico, con altos niveles de estrés asociados a la incertidumbre alimentaria y financiera. Si bien el informe reconoce que la pobreza e indigencia estadística pueden variar respecto a años anteriores, la realidad estructural se muestra más rígida. El desafío para las familias sigue siendo cómo navegar estos meses sin descuidar la alimentación básica ni el acceso a tratamientos médicos esenciales, en un entorno donde el alivio todavía se siente lejano.

NEV

Redacción Negocios en Vivo · Equipo editorial

Cubrimos economía, negocios y política con foco en la decisión concreta que tiene que tomar una empresa esta semana.